|
Tarija ciudad capital: Siempre se percibe una impresión de serena belleza en el contorno ciudadano y en la vida de los hombres y mujeres de Tarija. Techos de líneas torcidas por el tiempo y de rojas tejas coloniales desvaídas, palmeras de rojos dátiles, naranjos parloteadotes de trinos que emergen de plazas y patios andaluces.
Torres de viejas iglesias dibujando su perfil en el diáfano azul del cielo. Las lejanas cordilleras hundiéndose difuminadas por todos los confines de la hoya valluna, en las que sobresale la Cuesta de Sama. Sus calles angostas, enmarcadas en el centro por viejos casones señoriales, sus íntimas y soleadas plazas, su amplia avenida ribereña y todos sus lugares públicos, mostrando todavía el grato oficio de la vida de sus gentes compartida a plenitud. El bullicio y tipicidad de su mercado hacinado y democrático.
Los barrios tradicionales de Las Panosas, El Molino, San Roque y La Pampa: los policromos rosales de los jardines familiares, Las amancayas y las albahacas aprisionadas en los tiestos y liberadas en su aroma prendido en el ambiente. Los durazneros descolgando sus ramas repletas sobre los ventrudos muros tapialeros. Y así transcurre el tiempo de su vida buena caminando a la ventura. La ciudad de Tarija fue fundada el 4 de julio de 1574 a orillas del Río Guadalquivir. Hace sólo medio siglo era una pequeña población de casas construidas casi totalmente de adobe, con una bien organizada vida urbana. Hoy se muestra pujante, su gente vive aún con la familiaridad de una pequeña villa de antaño. El centro de la ciudad evoca un siglo XIX de auge.
Ello se puede apreciar al contemplar las viejas casas del centro de la ciudad, casi todas ellas de dos plantas, con grandes puertas talladas y espaciosos balcones protegidos con artísticas rejas de hierro forjado. La casa de la Cultura de Tarija ocupa el edificio de mayor relieve arquitectónico. Es una edificación estilo “art nouveaux”, construida a fines del siglo XIX por los arquitectos hermanos Camponovo y por encargo de don Moisés Navajas, a la que se le dio el nombre de Casa Dorada. La Biblioteca y Archivo Anexo del Convento Franciscano es una de las pocas de Latinoamérica que reúne en sus viejos anaqueles “un riquísimo repositorio de documentos de la historia religiosa y civil de Tarija y de la región del Chaco”.
Por ello es visitada frecuentemente por los investigadores e historiadores de distintos países. La ciudad capital tiene numerosos y buenos hoteles con menú internacional, junto a típicas y estéticas cabañas en las que el plato típico es degustado por los que arriban a la ciudad chapaca. Algo que impresiona y gusta es la tradicional sencillez, cordialidad y hospitalidad de sus moradores. Así tanto el carnaval, la pascua y otras fiestas y verbenas, el visitante es partícipe y no mero espectador.
Lugares turísticos del departamento
Cuesta de Sama: Por una sinuosa ruta, rumbo al Oeste de jamos la ciudad de Tarija para trepar una montaña, la Cordillera de Sama, desde donde se puede observar un hermoso paisaje. Después de una hora de viaje se alcanza la cumbre de la montaña a 3.600 m sobre el nivel del mar. Desde la Cumbre de Sama se desciende unos cientos de metros para llegar a Iacayachi. Esta es una zona agrícola importante; durante mucho tiempo fue el centro productor de papa para el departamento, además de cebada y trigo.
En la actualidad se cultivan ajos de alta calidad para la exportación. Este lugar es conocido como la altipampa tarijeña. Es un valle de origen glaciar que en casi toda su extensión tiene una altura de 3.300 metros. Este es el centro desde donde se parte al lugar elegido para las excursiones a la Zona Andina, puesto que en él se puede encontrar algunas posadas y restaurantes que a toda hora ofrecen comidas variadas a los visitantes.
Tajzara: Situada en el Sur de la altiplanicie tarijeña, tomando la ruta hacia el Sur por el camino que vincula Tarija con Villazón, la ruta es amplia y llana, por ello se puede programar la excursión en un solo día. A pocos kilómetros de recorrido por la pampa se observa, mirando hacia el Sur y en una amplia falda, un pueblo que otrora fue grande y que se le conoce con el nombre de Pueblo Viejo, La mayoría de sus casas están en ruinas, pero aún es habitado.
Haciendo un tramo del camino se asciende a una cumbre: desde allí repentinamente, se presenta ante la vista una planicie gigante alfombrada de amarillas pajas que danzan con el viento y que se pierde en la distancia donde brillan los espejos de agua conformados por las lagunas de Tajzara. El camino es áspero y muy pedregoso, pero en compensación se está ubicado ya, a nuestro paso, en un pedazo de la vida andina tal como se manifiesta en el ilimitado altiplano boliviano.La vida silvestre es muy rica en las aguas de las lagunas; hay especies de todo tipo, entre las más importantes: flamencos, vicuñas y patos.
Tojo: Después de recorrer toda la planicie de Tajzara, se asciende hasta alcanzar el paso más alto de Tarija, el Abra de Yunchará a 4.100 m sobre el nivel del mar, desde donde se descuelga hasta el Valle de Tojo. Hacia abajo llegando a Tojo cuya altura es de 2.665 m snm. El lugar a partir de Tojo permite una excursión por la margen derecha del Río San Juan del Oro. Se disfruta de un increíble paisaje donde el río se abre paso entre bellas montañas de diverso colorido que se conjuga con los árboles de sauce y de molle crecidos por doquier.
Ñoquera, Paicho y Tomayapo: Son parte importante del circuito andino de Tarija, pero esta vez la dirección es Norte, partiendo de la población o Cruce de Isacayachi, a 20 Km. Se dirige en dirección Sudoeste hacia Cieneguillas.A 3.300 m.snm. Frente a los ojos se recortan solitarias las dos torres del templo de Huarmachi. Construido en su totalidad de lajas (piedras) planas, también sin argamasa como en la capilla de Sama. Nos separa del valle de Iscayachi una alta montaña y por la falda de ella continuamos por un angosto camino siempre flanqueado por cactos.
Dentro de la variedad de cactos de esta zona existe una que es especie maderable con innumerables celdas y muy resistente, con la que los habitantes del lugar construyen sus viviendas, corrales, puertas, además, la usan como combustible. A continuación se encuentra la población de Curqui, siguiendo viaje se llega a San Luis de Palqui. Otro pueblo con una gran iglesia, aunque no de la magnitud de Huarmachi. Siempre por la falda y siempre entre los cerros discurre el camino rumbo al Sur en busca de otro pueblo perdido en las montañas: Ñoquera. Subsiste gracias a su abundante producción de papas, ajos y otros tubérculos.
Paicho: Desde Iscayachi se toma la ruta Norte y se viaja por ella 13 Km. Para girar luego a la derecha rumbo Noroeste. Después de 25 Km. Y a 80 de la ciudad capital, el camino se bifurca y se puede elegir la ruta para visitar este bello cañón montañoso. En esta zona a medida que se desciende aumentan los cultivos y los frutales de las huertas, es característico y delicioso el durazno que los fruticultores transforman, mediante el disecado, en “pelones”.
Existen nogales y cultivos de papa, cebolla y otros. La diafanidad de la atmósfera, la benignidad del clima, la variedad de sus características orográficas, la dulzura de sus frutos de altura (2.600 m), y la generosidad de sus gentes que moran en varias poblaciones pequeñas, se constituyen en un marco apropiado para pasar unos días acampando en sus tierras.
Tomayapo: A 2.700 m, surcada por un pequeño río también del mismo nombre, esta cañada se convirtió en un vergel desde que el hombre puso en ella su mano labriega, cubriéndose de verde desde el principio hasta el fin. Las fiestas principales del lugar son la “pascua florida” y el carnaval. Este último se festeja convidando, sin cargo alguno, comida y bebida a todos los asistentes.
Otra fiesta importante de la región es la que se festeja el 4 de octubre, día del Patrono San Francisco, en la que los promesantes festejan bailando la danza de los “Michiros”. Con la cara pintada de negro, camisa amarilla y pantalón rojo, bailan al son del charango y raspando un caparazón de Quirquincho (armadillo). Existen ruinas arqueológicas no descifradas aún, en forma de fortificaciones y terrazas sobre todo el Cerro “Caserón”, que encierra un mundo de misterios y leyendas.
VALLE TARIJEÑO: Tarija cuenta con un hermoso clima y está poblada por hospitalarios, generosos y festivos habitantes, posee un potencial turístico de corta y larga distancia, distribuido en sus cuatro regiones con grandes diferencias orográficas, climáticas y étnicas. Está surcada por numerosos ríos que nacen en la zona cordillerana y corren en busca de los llanos formando parte de la cuenca del Plata. El río de Tarija columna vertebral de este sistema, nace en el valle central, donde confluyen otros que nacen y se descuelgan de la Cordillera de sama a cuyos pies se encuentra la ciudad capital. Dentro del valle central se encuentran asentadas cuatro capitales de las seis provincias que integran el departamento, todas ellas, tienen su santo Patrono al que se lo venera con fiestas religiosas. Una singular expresión de esa fe es la fiesta de San Roque o fiesta grande de Tarija. Ella se caracteriza por la procesión en la que los chunchos, fieles profesantes del Santo, acompañan a su efigie danzando durante el tiempo que dura y todos los días en que se reitera.
El entorno de la ciudad muestra una serie de lugares donde se puede pasar el día disfrutando del agua en los ríos, rodeados de bellas montañas, en una especie de balnearios naturales. Por la ruta hacia el Norte, se llega a San Lorenzo, capital de la provincia Méndez. Es un pequeño pueblo de 3.000 habitantes que hasta hoy conserva una definida característica colonial en la que sobresale su capilla y la casa del Coronel Eustaquio Méndez, guerrillero e incansable luchador por la independencia.
Las fiestas principales de San Lorenzo son: la pascua y el 10 de agosto la de su Santo Patrono. La primera se manifiesta en una colectiva velada en torno a las fogatas y bebidas calientes que dura hasta el amanecer dentro de un marco de júbilo campesino exteriorizado a través de la copla, el contrapunteo y el zapateo al ritmo del violín chapaco. En la segunda se realiza una gran feria donde los pobladores se lucen como anfitriones, ofreciendo a los visitantes comidas regionales y tradicionales. A doce kilómetros de San Lorenzo, hacia el Oeste, se pueden apreciar los chorros de Jurita, denominados el Negro y el Blanco. Son dos caídas de agua que se descuelgan de un macizo rocoso. A poco andar está la Capilla de Lajas.
Se pasa por el famoso picacho, peñón enclavado en medio del río Guadalquivir. El camino serpentea por una angosta cornisa, ubicándonos en otros balnearios naturales como: Tomatas grande.
Cerca de la capital se encuentran: Tomatitas, El Rincón de La Victoria, Erquis, Coimata en una sucesión de piscinas naturales. Otros lugares de la región con características similares son Guerrahuaico, San andrés, Bellavista y Pinos. En la represa de San Jacinto se encuentra un espejo de agua de 700 hectáreas. Es un embalse artificial que se ha constituido en lugar ideal para la práctica de los deportes náuticos y la pesca del Pejerrey y la Carpa. Este es el lugar de la feria EXPOSUR, donde se realizan negocios y exposición de productos locales, nacionales e internacionales.
En dirección Sur, 15 Km, por la carretera Panamericana, está Uriondo, bella capital Valluna de la Provincia Avilez. Antiguo pueblo asentado en una pródiga y extensa cuenca, más conocida localmente como el Valle de La Concepción. Es el lugar de cultivo de la vid que da cosechas de excelente calidad y variedad; estas alimentan los lagares y bodegas donde se elaboran los excelentes vinos y singanis tarijeños que ya están empezando a conquistar el mercado extranjero con el denominativo de Vinos o Cepas de altura, que ya conquistaron premios a nivel internacional. El valle está surcado por las aguas puras del Río Camacho, que da regadío a los fértiles campos y sirve de balneario natural a sus habitantes. En el trayecto mismo que une a la Capital con el Valle se puede apreciar Santa Ana con grandes viñedos regados por el río del mismo nombre, lo mismo ocurre por el Abra del Ancón. La vida tranquila y plácida de este pueblo se interrumpe cuando llega el tiempo de la celebración de su Santo Patrono, Santiago.
En esta fecha al promediar el mes de julio, la presentación ecuestre de la figura del Santo parece determinar o simbolizar la afición por los caballos, que caracteriza a los pobladores de la provincia y se expresa en las carreras en las que los jinetes hacen gala de su habilidad. En esta fiesta y la de la Vendimia o fiesta del vino y la uva se escancian los buenos vinos “pateros” y los ahora ya industrializados y de gran calidad varietal, junto a las buenas y típicas comidas criollas. En el Morro Caisca, a cuatro Kilómetros de Uriondo, existe una cueva en lo alto de una colina donde se puede observar pinturas rupestres en sus paredes y altura. Un camino provincial que se dirige hacia el Sudoeste, vincula a Uriondo con Chocloca, Charaja, Juntas y Chaguada. Este cantón es donde está ubicado el Santuario de la Virgen de Chaguada, donde promesantes acuden a cumplir promesas o a pedir favores a la virgen.
La efigie de la Virgen se encuentra en un gran templo de piedra, con grandes corredores. A 15 Km. del santuario se encuentra Padcaya, capital de la provincia Arce. Por la ruta Panamericana y partiendo de la capital son 50 Km. La población se arrebuja en la falda de un elevado macizo rocoso, con su iglesia cuidadosamente conservada frente a una plaza con grandes ceibos y rodeada de casas de adobe con techos de tejas. Los valles Norte, Oeste y Sur se encuentran vinculados en una gran mayoría por rutas asfaltadas y de fácil acceso, contando además con caminos vecinales empedrados y en excelentes condiciones.
|